cronica semana santa 2012

Un año más hemos vivido la Semana Santa en nuestro pueblo: Villar del Río. Como ya viene siendo normal las calles estapan pobladas por los muchos villarenses que allí coincidíamos en estos días festivos y vacacionales.

El pueblo nos ofrecía un bonito aspecto en sus colores: El verde del cereal, el incio de la floración de los árboles y los marrones y grises de la tierra. Todos ellos conjuntados nos ofrecen una bella estampa.

El clima no estuvo a su altura: temperaturas no muy elevadas, cielos nublados y plomizos que nos regaló abundante lluvia necesaria para los sembrados. El río Cidacos presentaba un caudal menor que en años anteriores.

Con todo esto las celebraciones tradicionales las pudimos llevar a cabo. Junto con estas palabras añadimos diferentes fotografías para ilustrar los momentos importantes de esta semana.

Tradicionalmente quiero recordar el uso de las carraclas para realizar la llamada a los actos religiosos. Esto lo llevaron a cabo los más pequeños del pueblo. También, la colocación de las “aleluyas” y la elaboración del “judas” ambas cosas a cargo de los mozos. Es muy curioso la llamada de atención que las “aleluyas” hacen a los que, a lo largo del año, visitan el Villar. Muchos preguntan el significado de las mismas.

A destacar las dos procesiones en las que participamos todos los que nos encontrábamos en el pueblo. La del “Entierro” ,el viernes santo, con la luna llena presente, salieron los tres pasos procesionales: Jesús Nazareno, la Virgen Dolorosa y el Sepulcro. En la del domingo de Resurrección, la del “Encuentro”, es muy peculiar. En la plaza se encuentran y se cambia el manto de la Virgen. En este momento se recogen siete piedras de la buena suerte.

Tras la procesión y la misa celebramos la quema del “judas” y su lanzamiento, en llamas, al río Cidacos.

Quiero destacar que como todos los años José Ángel y Eva nos acompañaron musicalmente en todos los actos; pero quiero hacer mención que este año, Biel, Ha iniciado su carrera de músico acompañando con la caja a sus padres y tocándola muy bien y con ritmo. Con pocos años ya es un músico en ciernes.