1_marcha_senderismo_2011Los hombres del tiempo lo habían vaticinado en la víspera y no se equivocaron. El día amaneció con un cielo plomizo, cargado de nubes que era el preámbulo de una jornada lluviosa.

A las 9 horas de la mañana, unos cincuenta nerviosos senderistas nos reunimos en la Plaza. Los comentarios que reinaban eran muy diferentes; pero, aún con todo, nos decidimos comenzar la marcha esperando que la lluvia no nos acompañara mucho. Los impermeables bien puestos y con el paraguas abierto nos pusimos en camino subiendo el “Vallejo”.

El itinerario nos conducía por los “Hombriazos” camino de la vega del río “Rinaragre”. Lo atravesamos gracias a un improvisado pero cómodo puente que los organizadores de la marcha nos proporcionaron. Seguimos camino de Vellosillo pudiendo observar los daños causados en el camino y en las fincas por las riadas de los últimos días. En esta parte del trayecto dejó de llover. Atravesamos Camporredondo y nos aproximamos a Diustes. Aquí se incorporaron a la marcha otro grupo de marchadores.

El camino se empinaba para cruzar el hayedo. El sudor nos embargaba y el silencio comenzaba a reinar . Cuando la cuesta se pronuncia, el diálogo es más difícil pues la fatiga te va castigando. Esta cuesta de unos tres kilómetros nos tenía previsto la visita al “haya centenaria”. Se trata de un árbol que estaba inventariado en el catálogo de árboles interesantes de la provincia. Con más de cien años de vida, el tronco es huella de ese pase del tiempo, un importante hormiguero que lo fue ahuecando y el rayo de una tormenta dio por concluida su vida. Allí quedan sus restos que bien son un monumento de la naturaleza.

antes de la bajadaEn el “Collado de Maya”, final de la subida, nos esperaba el avituallamiento. Se trata de un momento de descanso donde pudimos saborear la panceta y el choricillo asado. Tras un breve descanso iniciamos el descenso, esta vez entre pinares, que nos hacía recorrer el término “Prado Lenar”. Allí nos encontramos con la carretera de Maya. Caminando sobre ella nos dirigimos al camino de la parcelaria que nos devolvía al Villar.

En estas alturas de la marcha nos vino lo peor. Primero el ruido de los truenos que se oían cada vez más cerca. Luego, los dañinos granizos que nos golpeaban y, más tarde, la inmensa candidad de gotas de lluvia que nos empaparon hasta los huesos. Llegamos caladitos pero muy contentos y orgullosos de lo vivido. Enseguida todos a casa, a la ducha y a cambiarse de ropa. Para las 13,30 horas casi todos los marchosos ya nos encontrábamos en el Villar.

Ahora comenzaba la segunda parte del día: la comida. Antes el vermout en donde todos eran los comentarios sobre el recorrido y los buenos ratos vividos. Risas, chistes y ánimos era lo que reinaba en el ambiente.

La comida reunió a cerca de 160 comensales en la nave. Los cocineros nos habían preparado un exquisito menú: sopa castellana, cordero guisado, helado, café y licores varios. Resultó exquisita.

El resto de la tarde se convirtió en una agradable tertulia huella de una grata convivencia objetivo con el que nació esta actividad de la Asociación.

senderistas descansandoPara finalizar, la junta directiva, quiere agradecer a todos los colaboradores en el diseño y preparación de la actividad, a los cocineros, a todos… por su trabajo realizado. La duda nos persigue y no queremos nombraros por si alguno se queda por nombrar; pero si daros las gracias porque el día resultó muy positivo debido a la labor de todos vosotros. Sí queremos nombrar a “Sendas Vivas”. Su ayuda y colaboración hace que gran parte de nuestras actividades se lleven a buen término. Por todo ello ya estamos deseando que llegue la próxima marcha donde deseamos encontraros a todos los que habéis participado y a alguno más que quiera hacerlo. ¡Hasta el próximo año!.